Camino descalzo. Pienso dormido. Escucho por los ojos que no ven nada nuevo. Todo sigue su curso y la soledad me marca. ¿Soy celoso? ¿Estoy sólo? ¿Cómo es eso de querer?
-Nada nuevo, me contestan. -Camina, camina o te vuelo… elijo volar. Conozco Roma en una tarde, Frankfurt en 10 minutos. Deseo pasar la noche en Nueva Delhi, pero me dicen que no hay lugar, está como Hiroshima. Cambio de rumbo apunto a Londres en Catamarca. Nunca verás un cielo tan azul como el que descansa en Londres. Nunca conocerás una mujer más hermosa que Ivana. Nunca estarás tan libre como en tu alma.
Despierto en una quinta de Tortuguitas de aproximadas dos hectáreas. Full color, tanto en otoño como en invierno. Almorzamos un asado en Entre Ríos, es la leña de Ñandubai la que le da ese gusto único. ¿Viste el auto? se escucha el motor a dos cuadras. Antes hacían las cosas bien, porque yo tenía un Chevy, eso era un auto. Pobre Cora, que vida desgraciada, ¿y Gloria? Gloria murió.
El atardecer en Montañitas, Ecuador, el sol te sostiene como una hamaca paraguaya. Asunción no me gusta, mucha gente. Prefiero terminar en el Ensueño, Uruguay, ahí es todo muy tranquilo, húmedo pero familiar. Ahí es donde me voy a quedar por unos días. Salgo a caminar con Sonrisa. Después veré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario